Richard Linde: ''Cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena para hacer que el tercer sector crezca y sea cada año más robusto''

Richard Linde Elias (CE-MBA, 1992) es director financiero para el sur de Europa y Oriente Medio de Infor, compañía estadounidense que produce soluciones de gestión empresarial, presente en 41 países y con más de 12.000 empleados. Richard ha participado en ESADE Alumni Solidario durante las cuatro últimas ediciones para entidades como AAT – Atención al Toxicómano (2012-2013), Centre Obert Joan Gavina (2013-2014), Plant for the Planet (2014-2015) y Auxilia (2015-2016).

¿Qué destacarías de tu participación en los proyectos de ESADE Alumni Solidario? 
Con la perspectiva que dan cuatro años, los recuerdos que permanecen, más que el trabajo en sí, son las personas, tanto los compañeros de equipo como los que pertenecen a las organizaciones a que hemos ayudado. 

Me sigue sorprendiendo que continúa habiendo mucha gente (no solo los que trabajan en las ONG, sino también tantos particulares que hacen donaciones desinteresadas) que, de forma silenciosa y anónima, hacen posible una labor ingente, desconocida, no siempre reconocida y muy dura de ayuda a los colectivos más necesitados.

Tal vez muchos de nosotros no podemos o no queremos dedicar nuestra vida profesional o personal a estas causas, pero tenemos que agradecer a las personas que han decidido hacerlo, muchas veces a contracorriente, y ayudarlas. Sin ellas, las ciudades donde vivimos no serían lo que son. Creo que es importante, pese a las dificultades, tener muy claros los principios éticos con los cuales nos tenemos que regir cada uno de nosotros en nuestro día a día.

“Quienes hemos sido afortunados tenemos una cierta obligación de ayudar a quienes no lo han sido”.

¿Qué dirías que reciben los voluntarios que hacen este trabajo solidario? 
Una experiencia, un contacto con una realidad poco conocida, a la cual podemos ayudar mucho. Yo diría que el mensaje es que hay cosas que se tienen que hacer al menos una vez en la vida, y hacerlas bien. Después, uno puede repetir o no, pero al menos hay que probarlo. También creo quienes hemos sido afortunados tenemos una cierta obligación de aportar nuestro grano de arena para ayudar a quienes no lo han sido, sea directa o indirectamente.

¿Cómo piensas que influye tener un tercer sector fuerte en nuestra sociedad? 
Viendo cómo evoluciona la sociedad (menos recursos disponibles, más necesidades por cubrir), es absolutamente necesario tener un tercer sector fuerte, poco dependiente de las subvenciones públicas, para mantener la paz (prefiero hablar en términos de cohesión social), para que nadie se quede atrás, para dar un sentido a la vida de aquellas personas que, por lo que sea, no han tenido las oportunidades que otros hemos tenido. Cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena (en tiempo, en dinero…, poco importa) para hacer que el tercer sector crezca y sea cada año más robusto.

''Viendo cómo evoluciona la sociedad, es absolutamente necesario tener un tercer sector fuerte, poco dependiente de las subvenciones públicas, para mantener la paz''

¿En qué ha cambiado tu trayectoria o tu experiencia profesional tras esta colaboración con el tercer sector? 
Es cierto que, a título personal, determinadas realidades que nos rodean las vemos desde un prisma muy distinto del que nos da nuestra realidad profesional, que a veces, debido a factores como la globalización, puede llegar a tener más de business game que de realidad. Creo que la satisfacción, o el ''antes y después'', es más a título personal que profesional.

¿Cómo crees que el proyecto de ESADE Alumni Solidario encaja dentro de la Asociación de Antiguos Alumnos de ESADE? 
Creo que, definitivamente, existe una conexión entre lo que aprendimos durante la carrera o el máster y Alumni Solidario. No puedo dejar de recordar algunas asignaturas “blandas”, que no valoramos en su momento, pero que personalmente y desde la distancia creo que han podido generar una sensibilidad social que conecta con Alumni Solidario. ¿Orgullo de pertenencia? Por supuesto que sí.